Todos conocerán a Naim Thomas por su paso por la primera edición
del exitoso programa Operación Triunfo. Sin embargo, este joven artista que
llegó a la “fama” gracias a este programa tiene una más que dilatada carrera
desde niño. Ya de pequeño se decantó por este difícil mundo del espectáculo,
gran parte de culpa la tuvo su padre, también cantante. Desde los seis años
empezó a estudiar piano, solfeo, contrapunto… Con tan sólo nueve años ya había
rodado sus primeras películas de la mano de grandes cineastas como Andy García
y Sergi López entre otros. De su paso por O.T cosechó algún que otro trabajo
musical. A pesar de no ganar aquella edición consiguió grabar un disco que
posteriormente se convertiría en disco de platino, titulado ‘No tengo prisa’. También fue el compositor del
himno de O.T, Mi música es tu
voz. Dos años más tarde, en
2003, salió su segundo trabajo ‘Con
solo una palabra’. Tras lanzar dos discos y después de esa etapa de éxito
Naím decidió marcharse a Los Angeles durante tres años. Allí escribió para el
que sería su tercer disco, que salió a la luz en 2007 ‘Naimonaim’. Pero en 2007 da un
giro de 360º su carrera, le llega la oportunidad de cambiar la música en
solitario por el musical. Participa en el musical ‘El Rey de Bodas’, que recibe una gran acogida por parte
del público. También forma cartel junto a su compañera en Operación Triunfo,
Gisela, en ‘40 el Musical’.
Actualmente es el protagonista de ‘Aladín, un musical genial’ junto a un gran elenco de actores a
nivel nacional, y lo compagina con la obra de teatro ‘Esta noche no estoy
para nadie’.

Llega al Teatro Auditorio Riberas del Guadaíra ‘Aladín, un
musical genial’, una perfecta combinación entre la magia y la fantasía
que nos aporta un cuento infantil que ha calado durante generaciones, en el que
la humildad de una persona vale más que toda la riqueza o tierras que pueda
llegar a albergar. Con el género del musical, que permite con una gran puesta
en escena hacer entrar al público en magníficos palacios y grandes bazares de
mercaderes, el espectador pasa a ser un actor más y, sobre todo, consigue que
los más pequeños puedan vivir momentos mágicos acompañados por la música que
tan necesaria es para abstraernos de momentos de tristeza. Durante la casi hora
y media de espectáculo, el público conecta a la perfección con los actores, con
su música y principalmente con el sentido que dan ciertas letras a la vida
cotidiana de cualquier comerciante. Muchas de las canciones hacen interactuar
al público, no permite que estos sean un mero asiento, sino que pretende sin
moverlos de sus localidades hacerlos entrar en la historia.
La de Aladín es ya conocida por cualquier persona. En una pequeña
sinopsis se puede decir que empieza el popular cuento con el Sultánn de una
gran corte buscando esposo para su hija. Al reino llegan toda clase de
príncipes con grandes riquezas y muchas tierras, pero eso a Jazmín no le vale,
ya que lo que busca en un esposo es que la haga feliz para el resto de sus
vidas. En la trama es muy importante la figura de su sirvienta, gracias a ella
conoce a Alí (Aladín) cuando va a conocer el bazar. Como en todo cuento siempre
encontramos alguien malvado, en este caso el Faqui, quien intenta boicotear la
búsqueda de pretendientes para al fin llegar a ser el Sultán y casarse con
Jazmín. Pero gracias a la ayuda del genio de la lámpara, el príncipe Alí logra
cautivar a la princesa por su sencillez y su humildad. También liberar al
genio, encerrando en su lámpara al malvado Faquir. A pesar de ser una historia
contada mil y una veces, siempre hace al público reflexionar sobre que la gran
riqueza de la personas se encuentran en el interior, y no en un exterior que
puede ocultar la realidad.
En tiempos de crisis en los que ahora nos encontramos, este tipo
de obras tiene un mayor calado. Abre los ojos ante una sociedad materialista
que inculca unos valores erróneos que antepone el interés económico respecto
por lo humano. Esto permite no solo a los más pequeños comprobar lo que
realmente vale de las personas, sino a los adultos que no permitan que esta
sociedad siga manteniendo unos valores excesivamente prejuiciosos por las
vestimentas y la clase social de cada individuo.
La acogida de este musical en el Teatro Auditorio Riberas del
Guadaíra ha sido espectacular. Consiguió un lleno casi absoluto en los dos
pases que la compañía tenía previsto para el recinto escénico. El gran elenco
de actores, con Naím Thomas a la cabeza, se metió muy pronto al respetable en
el bolsillo, permitiendo que el espectáculo se
convirtiera en una simbiosis entre actores y público.

Naím Tomas posa con nuestro cronista de información (Cristian García).